El conflicto interior de una madre
Durante los días siguientes, Mabeline luchó con emociones que apenas podía controlar. ¿Podría el hombre que estaba fuera ser realmente su hijo perdido? La idea la llenaba tanto de esperanza como de temor. Se recordaba a sí misma que no debía dejar que su corazón le nublara el juicio, pero le resultaba imposible ignorar ese instinto desgarrador. El miedo a equivocarse luchaba contra el miedo más profundo a perderlo de nuevo.

El conflicto interior de una madre
La decisión
Por fin, Mabeline supo que necesitaba la verdad, por dolorosa que fuera. La cuestión era cómo descubrirla. Consideró varias opciones, cada una más intimidatoria que la anterior. No quería asustar al hombre ni parecer una anciana desesperada. Finalmente, resolvió que alguien tenía que dar el primer paso, un paso que podría aclararle las cosas o romperle el corazón.

La decisión

