Al cuarto de baño
Jane guió a Ezequiel hasta el cuarto de baño y le entregó un juego de ropa limpia. “Tómate tu tiempo, Ezequiel. Sin prisas”, le dijo amablemente. Él las aceptó, mirando a su alrededor con una mezcla de recelo y curiosidad. El jabón y las toallas despertaban ecos de una vida que había quedado atrás. “Gracias”, murmuró, cerrando la puerta. Jane observó atentamente sus reacciones, buscando cualquier atisbo de reconocimiento.

Al cuarto de baño
Destellos de reconocimiento
Mientras Ezequiel se echaba agua en la cara, afloraron débiles recuerdos. El familiar aroma del jabón y la suave toalla desencadenaron algo en lo más profundo de su ser. Su mente se agitó, pero nada se apoderó de él por completo. Sacudiéndoselo de encima, se centró en la tarea que tenía entre manos. “Contrólate”, murmuró en voz baja, apartando las emociones confusas.

Destellos de reconocimiento

