La lucha de Mabeline
Mabeline permaneció en su habitación, luchando con sus emociones. Deseaba saltar de la silla de ruedas y abrazarlo, pero el miedo la inmovilizaba. “¿Y si no se acuerda? ¿Y si todavía me odia?”, pensó, con los ojos llenos de lágrimas. El silencio la oprimía y la confusión emocional amenazaba con abrumarla. Rezó en silencio para tener fuerzas para resistir.

La lucha de Mabeline
Apertura
A lo largo de varias visitas, Ezequiel empezó a abrirse poco a poco. Compartió historias de las penurias que había soportado y de las noches que había pasado bajo las estrellas con la única compañía de su perro. “Realmente he hecho un desastre de mi vida”, admitió una noche. Jane lo escuchó atentamente, notando la tristeza que se entremezclaba en sus palabras. “Ahora estás a salvo, Ezequiel”, le tranquilizó, con la esperanza de ofrecerle consuelo y seguridad.

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