Ánimo y miedo
Jane instó a Mabeline a que hablara directamente con Ezequiel. “Tienes que hablar con él, Mabeline. Es la única forma de avanzar”, insistió. Pero Mabeline dudó. “¿Y si me rechaza? ¿Y si no es Ezequiel?” La idea de la confrontación le asustaba. Revisar viejas heridas y enfrentarse a duras verdades parecía casi insoportable. “Has llegado hasta aquí. Te mereces un final”, le recordó Jane con dulzura, reafirmando el valor de Mabeline.

Ánimo y miedo
Invitación a Ezequiel
Tomando la iniciativa, Jane invitó a Ezequiel a su apartamento, ofreciéndole una ducha y una comida caliente. “¿Por qué no subes un rato? Come como es debido y refréscate”, sugirió amablemente. Dudando al principio, Ezequiel aceptó finalmente. “Está bien, sólo un ratito -dijo en voz baja. Era un pequeño paso, pero podía abrir la puerta a una revelación largamente esperada.

Invitación a Ezequiel

