Cartas y premios
Entre los hallazgos había cartas que Ezequiel había escrito de adolescente, premios escolares y fotografías de las vacaciones familiares. Mabeline acercó una carta, estudiando la letra familiar. “Siempre escribía con el corazón”, dijo. Jane cogió una vieja foto familiar. “¿Ves aquí cuánto amor te tenía?”, comentó. Cada artefacto, ya fuera una carta o un premio, reforzaba la creencia de Mabeline de que el mendigo podía ser realmente su hijo.

Cartas y premios
Recuerdos intensos
Cada objeto descubierto despertaba vívidos recuerdos en Mabeline. “Este colgante era su favorito”, observó, mostrando una pequeña baratija deslustrada. Jane asintió. “Son fragmentos de su vida”, dijo. Los recuerdos y las fotografías reforzaron la convicción de Mabeline de que el mendigo era realmente Ezequiel. Aunque las pruebas seguían siendo circunstanciales, eran convincentes, el pasado se apoderaba del presente y las acercaba a la verdad.

Recuerdos fuertes

