Sentirse rico
“¡Dios mío!” Gritó Nolan, aferrando el collar con ambas manos mientras rebotaba por la cocina como un niño. “¡Soy rico, soy rico!” Pero no tenía ni idea de que no era tan sencillo. Incapaz de esperar, decidió llevarlo directamente a un joyero, sin saber que una rápida búsqueda en Internet podría haberlo cambiado todo.

Sentirse rico
Una amplia sonrisa
Nolan entró en la tienda con una amplia sonrisa, ansioso por descubrir lo rico que le había hecho el collar. Una pequeña cola de gente esperaba para vender sus joyas, pero nada podía amortiguar su entusiasmo. Mientras hacía cola, incluso empezó a tararear suavemente, para irritación de los que le rodeaban.

Una amplia sonrisa

