Sensación de finalidad
Nolan, ya solo, cerró la puerta tras Olaf, y el pestillo chasqueó con una sensación de finalidad. Se apoyó en ella, con los ojos cerrados por un momento. “¿Y ahora qué?”, susurró para sí. La casa parecía más vacía que de costumbre, el silencio era pesado y casi opresivo. Lentamente, se acercó a la ventana y contempló el jardín. Había llegado el momento de decidir cómo seguir adelante.

Sentimiento de finalidad
Una suma modesta
Al cabo de un tiempo, los cazadores de tesoros enviaron a Nolan una modesta suma para ayudar a restaurar su jardín, un pequeño reconocimiento por sus acciones. El cheque llegó en un sobre sencillo, acompañado de una breve nota de disculpa. “No es mucho, pero es algo”, pensó Nolan, mirando fijamente la cantidad. Suspiró, sintiendo una mezcla de gratitud y tristeza persistente. No le devolvería los sueños que había tenido por un tiempo, pero era un pequeño paso hacia la curación.

Una suma modesta

