Ofrecer consuelo
Olaf puso una mano tranquilizadora en el hombro de Nolan. “Oye, has hecho lo correcto”, dijo con suavidad. Nolan esbozó una pequeña sonrisa forzada. “Supongo”, respondió, aunque su corazón no estaba en ello. Olaf permaneció cerca, ofreciéndole su apoyo en silencio. “Al menos ya se han ido -añadió, echando un vistazo al patio. Nolan asintió, agradeciendo en silencio la presencia firme de su amigo en medio de un momento tan difícil.

Ofrecer consuelo
Reflexionando a solas
Cuando el último de los visitantes se marchó, Olaf se escabulló en silencio. “Cuídate”, dijo en voz baja antes de dejar solo a Nolan. Nolan le vio marcharse, con el peso del día sobre sus hombros. El jardín estaba desordenado, reflejando la confusión de su mente. Permaneció allí durante un largo momento, dejando que el silencio lo envolviera, mientras la emoción y el caos del día se desvanecían, dejando sólo una profunda sensación de pérdida.

Reflexionando a solas

