La última carta
Mabeline se dirigió a su habitación y regresó con una nota manuscrita y descolorida: la última carta que Ezequiel había enviado antes de desaparecer. Se la entregó, con la mano temblorosa. “Esto es lo último que me escribiste -dijo en voz baja. Ezequiel cogió la carta con cuidado y recorrió con la mirada la letra familiar. El pasado estaba allí, esperando a ser descubierto y reconocido.

La última carta
Amor y votos
Ezequiel leyó las palabras del papel envejecido, viendo el amor y las promesas de un muchacho que había querido arreglar las cosas, aun sin saber cómo. “Mamá, lo arreglaré todo”, declaraba la carta, reflejo de un voto desesperado nacido del amor. Servía de vínculo tangible entre el niño que una vez fue y el hombre en que se había convertido.

Amor y votos

