Vínculo creciente
Su vínculo se estrechaba cada día que pasaba. “Estoy orgullosa de ti”, dijo Mabeline, con los ojos brillantes de auténtico orgullo. “Gracias, mamá. Significa mucho para mí”, respondió Ezequiel, con la voz cargada de emoción. Aunque habían hecho progresos, comprendían que el camino por recorrer seguía siendo largo. Las viejas heridas necesitaban tiempo para curarse, y los retos continuarían, pero cada paso reforzaba su conexión, sentando las bases de un futuro más feliz.

Vínculo creciente
Un pasado resurgió
Una tarde, mientras hojeaba un álbum familiar, Ezequiel se detuvo ante una foto suya de pequeño sosteniendo un conejo de juguete. “Recuerdo este día”, dijo en voz baja, esbozando una sonrisa nostálgica. “Ese conejo era tu favorito”, comentó Mabeline. La foto representaba más que un recuerdo; capturaba un momento de alegría e inocencia, un recuerdo de una época en la que el futuro aún parecía lleno de infinitas posibilidades.

Un pasado resurgido

