Vacilando junto a la puerta
Nolan se quedó junto a la puerta, mirando nervioso a su alrededor cuando se marchó el último cliente, y un repentino escalofrío se instaló en la tienda como un peso. “¿Qué está pasando?”, murmuró, con los ojos fijos en el joyero, que lo ignoró, absorto en su teléfono. El corazón de Nolan latía con fuerza y sus pies parecían pegados al suelo mientras la curiosidad y el miedo libraban una guerra silenciosa en su interior: ¿debía quedarse o salir corriendo?

Vacilando junto a la puerta
Atrayendo al joyero
Nolan se acercó al mostrador, intentando que el joyero le explicara la repentina importancia del collar. “¿Puede decirme qué está pasando?”, preguntó, con la voz ligeramente temblorosa. El joyero levantó brevemente la vista, con expresión ilegible. “Espera -dijo secamente. La frustración afloró en Nolan. “Merezco saber qué está pasando con mi collar -insistió, esforzándose por mantener la voz firme, pero el silencio del joyero no hizo sino aumentar su sensación de malestar.

Involucrar al joyero

