Confirmación histórica
Se confirmó: los artefactos eran auténticos y pertenecían a un museo. “Estos objetos forman parte de una colección real perdida”, explicó el oficial a Nolan. “Se consideran propiedad del Estado” A Nolan se le encogió el corazón. “Entonces, ¿realmente no consigo nada?”, preguntó, con la voz entrecortada. El agente negó con la cabeza, comprensivo. “Me temo que no”, dijo. Una oleada de decepción invadió a Nolan al darse cuenta de que el tesoro nunca sería suyo.

Confirmación histórica
Afrontar la realidad
Nolan tuvo que enfrentarse a la dura realidad: el tesoro no era suyo para reclamarlo. Los oficiales y el joyero hablaron en voz baja, ultimando los preparativos. Olaf estaba a su lado, ofreciéndole su apoyo en silencio. “Al menos se va a conservar”, dijo en voz baja. Nolan asintió, intentando consolarse con ese pensamiento. “Sólo pensaba… que quizá podría cambiarlo todo”, murmuró. La realidad era implacable, y él no podía hacer nada para alterarla.

Enfrentarse a la realidad

