Interrumpidos por un grito
Su breve momento en el interior se vio interrumpido por un grito agudo procedente del jardín. “¡Salid de aquí, rápido!”, exigió la voz del hombre. Nolan y Olaf intercambiaron miradas alarmadas antes de correr hacia la puerta, con el corazón palpitante por la urgencia de su tono. Irrumpieron en el jardín, con la adrenalina a flor de piel, y se quedaron helados al verlo: el hombre estaba arrodillado en el suelo, con las manos llenas de objetos brillantes. Los ojos de Nolan se abrieron de par en par, incrédulo.

Interrumpido por un grito
Más joyas y monedas
Apresurándose a salir, vieron que el hombre había descubierto un surtido de joyas y monedas de oro; el pequeño montón brillaba a la luz mortecina, cada pieza más adornada que la anterior. “Esto es increíble”, susurró Nolan, sin aliento. Olaf se agachó, con los ojos muy abiertos por el asombro. “¿De dónde ha salido todo esto?”, preguntó. El hombre de las gafas de sol levantó la vista, con una sonrisa triunfal en el rostro. “Hay más de donde ha salido esto”, dijo con seguridad.

Más joyas y monedas

