Olaf en la puerta
Cuando Olaf llegó, intentó entrar en la tienda, pero el joyero le prohibió el paso. “Vengo a ver a mi amigo”, dijo Olaf, señalando a Nolan a través del cristal. El joyero negó con la cabeza. “No puede entrar nadie más”, respondió con firmeza. La frustración se dibujó en su rostro, pero Olaf insistió. “Es mi amigo, necesito estar con él” Aun así, el joyero se mantuvo firme, dejando a Olaf tirado fuera.

Olaf en la puerta
Observando la discusión
Desde dentro, Nolan observó cómo Olaf discutía con el joyero en la puerta. “¡Déjale entrar!” Gritó Nolan, pero su voz quedó amortiguada por el cristal. El joyero lo ignoró y siguió enfrentándose a Olaf, que gesticulaba con rabia, señalando insistentemente hacia la puerta. “Sólo intenta ayudar”, murmuró Nolan, invadido por una sensación de impotencia. El tenso enfrentamiento en el exterior no hizo más que aumentar su ansiedad.

Observando la discusión

