Recuerdos del pasado
Le dolían mucho los huesos, recordándole el accidente que la había dejado paralítica hacía mucho tiempo. El dolor físico persistía, pero la verdadera agonía procedía de las heridas emocionales que había causado en su vida. Se movió en su sitio, con la esperanza de aliviar el constante latido, y sus pensamientos vagaron hacia atrás, hacia cuando una vez había caminado y bailado libremente. Desde aquel día, todo había cambiado irreparablemente.

Recuerdos del Pasado
Desayuno con Jane
Jane, su cuidadora, apareció con el desayuno y la ayudó a comer. “Buenos días, Mabeline. ¿Cómo estás hoy?”, le preguntó cariñosamente. “Oh, ya sabes, lo de siempre”, respondió Mabeline con una leve sonrisa mientras Jane se llevaba la avena a la boca. Su compañía descansaba en el silencio y la familiaridad. “¿Alguna novedad fuera?” Preguntó Jane. Mabeline vaciló y dirigió la mirada hacia la ventana.

Desayuno con Jane

